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Mis series

 

 

Os preguntaréis qué he estado haciendo todo este tiempo desaparecida (o tal vez ni os hayáis dado cuenta). Pues he de confesarme. Entre otras cosas, he dedicado el poco tiempo que me queda libre a una de mis pasiones: las series. Antes las veía en el ordenador, ahora tengo en casa un novio que vino con pantalla TFT de 40' incorporada y televisión por cable.

Así que las series que antes veía en las 15 pulgadas de mi ordenador, ahora las veo recostada en mi sofá, en la Fox o descargadas de Internet y grabadas en dvd.

Con mis series he pasado de un grupo selecto de Héroes a ser  una más entre Los 4400, me he convertido en otra de las Mujeres desesperadas que lucha contra el día a día. He reído y he llorado A dos metros bajo tierra; he sido una Carrie Bradshaw intentando comprender el enigmático mundo de las relaciones entre hombres y mujeres en Sexo en Nueva York. He vivido una de las catástrofes más terribles producidas por el hombre en Jericho; he disfrutado de la tecnología del futuro en Eureka; he aprendido a sobrevivir en Prison Break y me he escapado de una misteriosa isla en Perdidos. He pasado del colegio a la Universidad con ironía y humor en Las chicas Gilmore; he ido aprendiendo medicina con Anatomía de Grey y Scrubs hasta llegar a ser una experta con House e incluso me he hecho experta forense con Bones.

Con mis series he aprendido tanto... he vivido tanto... Pero en el fondo, soy una Aída cualquiera.

9.7.08 23:03


Mi jefe

 Mi jefe es un jefe de don: Don Guillermo, que le decimos; porque pasadas ciertas edades la gente necesita reafirmarse, creer que el tiempo que ha pasado no ha sido en vano y que si la gente le trata de don es porque le respeta y porque tiene cierto poder social, aunque tal vez le añadimos el don por no llamarlo Guillermo el Gruñón. Lo cierto es que don Guillermo esconde sus miedos como todo don; sus miedos a que la empresa quiebre, a que sus empleados le dejen colgado en un mal momento, a no poder hacer frente a las deudas.

Don Guillermo tiene un bigote largo y gris, tipo morsa, a juego con el resto de su cabello, que cuando se pone nervioso se alborota con las manos y le queda cual Einstein. Es rechoncho, tirando a bajo y las pocas veces que se ríe hace bromas que sólo le hacen gracia a él, pero que reímos todos, por la novedad.

En la oficina tenemos un microondas al cual jamás se acerca. Un hombre tan explosivo y de tanto carácter no puede hacer frente a un aparato que a primera vista es inofensivo. Pero es que mi jefe lleva un marcapasos y parece ser que las ondas electromagnéticas y los marcapasos no se llevan bien.

A veces me da pena. Parece un buen hombre, tal vez demasiado curtido por años de lucha empresarial. Es desconfiado, siempre cree que la gente tiene dobles intenciones. De mí cree que soy una ingenua, y tal vez tenga razón, pero me gusta dar un voto de confianza a la gente que aún no conozco e ir con la verdad por delante, sin trucos ni falsas promesas.

Un día don Guillermo hablaba con un compañero de la otra delegación por teléfono. No sé qué hizo éste, pero le gritó tanto y tan fuerte que creí que el marcapasos se le escapaba por la boca, mientras yo me convertía en un pequeño ovillo en mi escritorio. A mí no me grita. Tal vez me ve más vulnerable o tal vez le impongo demasiado. Nunca doy motivos a nadie para que me grite pero tampoco consiento que se me falte al respeto.

Es un jefe, y como tal, siempre tiene la razón, aunque las cosas que diga no sean lógicas, aunque le des explicaciones, aunque diga una cosa y lo olvide para afirmar que ha dicho lo contrario. Yo no discuto con él. Lo dejo reafirmarse, como a los locos. En el fondo sabe que me da igual lo que diga, porque discutir con él es una pérdida de tiempo.

7.7.08 23:31


Sobre la vida y la muerte

Nació desnudo, con los sentidos limitados y necesitado de alguien que se ocupase de él. Cuando moría, intentaba desnudarse, quitarse esa sábana que cubría unas piernas blancas sin vello, con la piel pegada a los huesos, con unos pañales marcando las mismas limitaciones que en el comienzo de su existencia.

Era mi abuelo. Aquel que llevaba a todos sus nietos a la playa subidos en un Seat 600 mientras cantaba las canciones de los payasos de la tele mientras todos las coreábamos y nos agachábamos en los túneles.

Un optimista nato, tal vez porque nunca quiso ver más allá de la realidad que le interesaba, tal vez porque era su carácter, o porque era más fácil vivir mirando sólo el lado bueno de las cosas e ignorando el malo.

Con sus defectos y sus virtudes, era mi abuelo y, aunque alejados ya porque habíamos dejado de ser aquellos críos a los que regalaba caramelos e iba a ver los domingos, formó parte de la primera etapa de mi vida: la infancia. Esa etapa donde se forja el carácter, influenciado por múltiples factores sociales, por vivencias, experiencias, y sobre todo, por lo que vamos a recibir y a aprender de aquellas personas que en esa etapa son las más cercanas: la familia.

El primer día que fui a verlo al hospital lo supe. Sólo tuve que ver su mirada moribunda, que parecía estar ausente, con parte de su ser en ese otro mundo en que siempre creyó. Los demás intentaban ser optimistas. Siempre había sido un hombre fuerte y sano. Pero el cuerpo tiene un límite y el suyo había llegado.

Incluso cuando mi padre me llamó hablándome de una mejoría, yo supe que era esa mejoría precedente al final, en que se recobra la conciencia para despedirte de alguna manera de los que te rodean. Él lo sabía, aunque nadie decía nada. Me apretaba la mano con fuerza a modo de despedida, pero su boca desdentada no era capaz de hablar de ello.

Este mes cumplió 95 años. Se apagó lentamente tras la muerte de mi abuela el pasado año. Hace menos de una hora que ha muerto.

27.6.08 18:25


Samantha Who?

 

Encontré esta serie indagando en Internet. Ahora la están anunciando en los canales de cable como Samantha Qué?, aunque yo la traduciría tal cual, como Samantha Qué?, ya que la protagonista de esta serie es una joven mujer (Christina Applegate), que tras sufrir un accidente y pasar unos días en coma, vuelve a su vida con amnesia retroactiva, olvidando todo acerca de su vida pasada y redescubriéndose como una mujer egoísta y desespreciable capaz de pisar con sus tacones a quien se pusiera por delante. La nueva Samantha trata de enmendar sus errores pasados y descubrir más cosas de su vida.

La serie está llena de extensos monólogos picarescos e irónicos. Muy al estilo de Las chicas Gilmore, incluyendo a una de las actrices que participaba en dicha serie, en el papel de Sookie, Melissa McCarthie.

Una serie divertida, femenina y de capítulos cortos, recomendable para aquellas personas que disfrutan con el humor ácido.

13.4.08 21:58


Mañana es mi cumpleaños

 

Mañana es mi cumpleaños. Me muero de la emoción por saber qué me van a regalar mis padres. Voy a cumplir diez años y ya seré mayor. Será una gran fiesta, vendrán todos mis amigos. Habrá sándwiches, dulces, refrescos y muchas golosinas; pondremos música y cantaremos y bailaremos hasta que anochezca. He invitado a Luci. Le pediré que sea mi novia. Ahora tenemos los dos la misma edad y ya no puede decirme más que soy un niñato, aunque ella sea más alta. Va a flipar cuando vea el pedazo de bicicleta que espero con toda mi alma que me regalen. Pero lo más importante: ya tengo una edad con dos cifras. La gente no te trata con respeto cuando tienes una sola cifra, creen que no tienes cerebro o que no estás demasiado maduro. Yo soy bastante maduro para mi edad. Me importa mucho la paz mundial y esas cosas y cuando sea mayor seré alcalde o algo así para que todo el mundo esté contento y me saluden por la calle dándome las gracias por solucionar todos sus problemas. Aunque también podría ser policía y limpiar las calles de la gente mala que toma drogas y roba. Los pondría un tiempo entre rejas para que pensasen bien si lo quieren repetir y luego los soltaría y ellos se buscarían un trabajo y se convertirían en personas decentes.
Me voy a acostar ya para que el tiempo pase rápido, aunque no creo que pueda dormir esta noche…

...

Mañana es mi cumpleaños. ¡No me lo puedo creer! ¡Ya voy a cumplir los cuarenta!  Creo que mejor no salgo… Ya llevo tres semanas deprimido y todavía no me hago a la idea. Esta mañana me he mirado al espejo con los ojos aún cosidos por las legañas. La barba arañaba el espejo y una alopecia galopante dejaba constancia en mi lavabo de que ya no soy un chaval. Tal vez sea mejor que salga y beba alcohol hasta que pierda la consciencia y me olvide de quién soy y qué edad tengo. El tiempo ha pasado rápido y ¿qué he conseguido? Un divorcio, una hipoteca, un montón de deudas y un hijo al que veo una semana sí y otra no.
Ojalá volviese a ser niño, sin responsabilidades, sin preocupaciones

Me voy a acostar, espero dormir hasta pasado mañana…

Dedicado a Arturo, cuyo cumpleaños... ¡es mañana! Tranquilo... tú sólo cumples 36

4.4.08 22:15


Falsos malos tratos

 

 

 

 

Hoy quiero narrar un caso que se repite frecuentemente en el momento actual en que vivimos.

Martes 20 de noviembre de 2007. Arturo y yo habíamos quedado para vernos después de salir yo del trabajo. Llevábamos poco tiempo juntos. Él está divorciado y con una niña de 5 años. El fin de semana anterior su hija se había quedado en su casa, como ocurría casi cada fin de semana desde que se divorció. Me invitó a ir para conocerla y yo acepté. La niña estaba contenta, para ella todo era un juego y se pasó el fin de semana entero jugando conmigo y con su padre. Yo me quedé esa noche a dormir con él.

Por supuesto su ex mujer se enteró. Lo llamó insultándolo. No sólo llamó ella, sino el padre de ella que también lo insultó. Él llevaba ya unos 7 meses divorciado. Le había dejado a ella todo lo que quiso: la casa, los muebles y todo lo que había dentro con tal de que no le estuviese echando cosas en cara. Pero él seguía viviendo en la casa porque habían llegado a ese acuerdo, puesto que ella no podía pagar la hipoteca, mientras ella se había ido a vivir a casa de sus padres, él pagaba un alquiler y se quedaba allí de momento.

Ese martes, ella se presentó alrededor de las 6 de la tarde. Abrió la puerta de la casa con su propia llave, sin llamar y entró dentro gritando como una loca. Se dirigió hacia el dormitorio tirando sábanas y edredón (donde yo había dormido con él) y gritando que cómo se atrevía a traer a “esa golfa a su casa”. Recordemos que estaban divorciados y que él pagaba la casa, al mismo tiempo que le pagaba a ella la manutención de la niña y el colegio.

Él le pidió que se fuera y ella le dio un bofetón y se dirigió hacia el salón, tirando libros al suelo, el monitor del ordenador e insultándolo. Arturo cogió el teléfono y marcó el número del 112 pidiendo ayuda policial para que ella se fuera de la casa. Ella directamente le dio un puñetazo en la boca, tirándole el teléfono al suelo y seguidamente se marchó.

Yo conducía cuando recibí su llamada pidiéndome que fuese a su casa directamente. Un poco nervioso me cuenta lo ocurrido. Cuando llego allí, tenía la boca hinchada, la parte interior del labio inferior con la marca de los dientes. Le dije que fuese al médico para que le hiciesen un parte y así lo hizo. Yo le acompañé.

Al día siguiente fue él a poner una denuncia en la policía.

Posteriormente, Mónica, que así se llama su ex, no ha dejado de molestar con sus celos absurdos que arruinaron su matrimonio. Es una de esas personas enfermas de celos, que si no encuentran nada, se lo inventan. Le registraba continuamente el móvil buscándole infidelidades y lo acusaba constantemente de estar por ahí con otras mujeres. Yo he conocido a muchos hombres en mi vida y sé cómo pueden ser, pero cuando conocí a Arturo, no era para nada el estereotipo de hombre mujeriego. A veces de bueno es tonto y si llegó a denunciar a su ex fue porque yo misma lo animé, que sé lo que pueden llegar a hacer algunas mujeres por despecho.

Poco después, Mónica decidió irse a vivir a Ceuta, donde actualmente trabaja su padre como militar. Y claro, la niña se iba con ella. Había que cambiar las condiciones del régimen de visitas. Él aceptó que se fuera, pero le pidió los dos meses de vacaciones de la niña para estar con él. Su abogada pidió también que le quitase la denuncia. Él iba a hacerlo, pero los últimos comportamientos de Mónica no eran de fiar.

Yo lo acompañaba a buscar a la niña, así yo conducía mientras él iba a recogerla y luego iba hablando con ella. Pero Mónica lo siguió un día y me vio en el coche. Cuando yo salía ella gritó su nombre. Yo le pregunto: ¿paro? El dijo que sí y yo paré. Ella se acerca a mi ventanilla y me dice: - Espero que algún día sufras tú tanto como he sufrido yo, zorra. Ahora entiendo muchas cosas,-  le dijo a él. Según ella ya le ponía los cuernos conmigo cuando estaban casados. A mí eso me hacía cierta gracia, porque yo lo conocía hacía muy poco.

Esa fue la primera vez que la vi, pero hubo varias; siempre lo seguía hasta el coche, pasaba varias veces delante de mí mirándome. Yo llegué a tener miedo de alguna reacción absurda, puesto que ya había visto que no tenía la más mínima vergüenza para montar cualquier espectáculo en la calle.

Ayer tuvo que presentarse en el juzgado. La declaración de ella tras su denuncia era totalmente falsa. Decía haber quedado con él, que él le abrió la puerta, que discutieron, que él la zarandeó y la insultó y por supuesto, que ella no le puso la mano encima. Ahora Arturo está imputado en un caso de malos tratos y vejaciones injustas.

Y me pregunto yo: - ¿No es un poco absurda esta ley de protección contra la violencia de género? Creo que al final, las verdaderas víctimas siguen con miedo en sus casas, sin denunciar, mientras muchas mujeres se aprovechan de esta situación para vengarse de sus parejas, quitarles a sus hijos o simplemente fastidiarles la vida.

¿No deben pagar también las mujeres maltratadotas? La violencia es violencia en cualquier género. Y quiero recordar algo… de todos esos casos de violencia… ¿cuántas veces la mujer dio el primer bofetón? Una ley para nada, las víctimas siguen existiendo. Siguen muriendo mujeres por maltratos. Y además, ahora se les suman un montón de hombres que son víctimas de falsas denuncias. ¿Dónde está la justicia?

Soy de esas mujeres que quiere la igualdad, pero no estar por encima de nadie. Las mujeres debemos tener los mismos derechos, pero no más que los hombres.

No permitimamos que algunas mujeres se aprovechen de la desgracia de otras. Estas deben de ser juzgadas y las declaraciones falsas tomadas en serio.

18.3.08 12:35


El niño con el pijama de rayas - John Boyne

 

 

Este libro que actualmente se encuentra en todas las librerías y parece que se vende como rosquillas; es un libro fácil de leer, rápido. Yo me lo tragué entre la ida y la vuelta de avión de Tenerife a Sevilla y viceversa.

Por su misma facilidad y simpleza es recomendable para el público juvenil y sobre todo, para aquellos a los que les cuesta leer.

Como literatura, no destaca ni por su despilfarro del lenguaje ni por su exceso de imaginación, aunque ha conseguido captar la atención de los lectores, poniéndolos en la piel de su protagonista, Bruno, un niño de nueve años con poca picardía y demasiada ingenuidad. Tal es así, que vivía en su propio mundo sin enterarse de nada de lo que sucedía a su alrededor.

La historia, tal vez sacada de aquella maravillosa película que es La vida es bella, se vive esta vez desde el lado de la familia de un comandante nazi que es destinado al campo de concentración de Auchviz, arrastrando con él a su familia y a su hijo, que narra la historia dejando entrever al lector sucesos de los que él mismo no se entera.

Un libro entretenido, pero un poco falto de emotividad.

 

26.2.08 19:56


Los americanos y el mundo

Hoy me han enviado este vídeo. Son parte de las entrevistas que ha realizado Julian Morrow, un comediante australiano que trabajó en la CNNN (Chaser Non-stop News Network).

Ayuda a entender cómo un tipo como George Bush gobierna un país como EEUU.

¿Querrá hacer lo mismo Mariano Rajoy?

 

 

21.2.08 16:23


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